sábado, 17 de mayo de 2014

Capítulo Siete.

-¿A donde vamos?-digo mientras caminamos por la arena.
-Ahora lo verás.-sonríe.

Me gusta estar con Dani, me siento feliz y relajada, aunque a veces sea un poco cabezota y controlador.

-Espera.-dice parándose en seco.
-¿Que pasa?
-Cierra los ojos.-dice sacando un pañuelo azul celeste de su bolsillo.
-¿Pero...
-Sht, hazme caso, es una sorpresa.

Me sonríe de una forma muy dulce y tras mirarle a sus bonitos ojos azules, cierro los ojos y dejo que el pañuelo de seda me cubra los parpados.

-Camina con cuidado, no quiero que te caigas.-dice sujetándome las dos manos.

Caminamos con cuidado por la arena durante lo que me parecen más de 15 minutos.

-¿Falta mucho?
-No seas impaciente.-susurra en mi oído.

Unos minutos después se para.

-Ya hemos llegado, pero no te quites el pañuelo.-dice en voz muy baja.

El tono de su voz hace que un escalofrío recorra todo mi cuerpo y me estremezca.

-No quiero que te caigas por culpa de los escalones por lo tanto...
-¿Que esca...-me agarra de la cintura y me coloca sobre su hombro.
-¡Dani! ¡Bájame!-grito.
-Sht.-dice dándome un pequeño azote en el culo.
-¡Vamos, bájame ya!-muevo las piernas.
-Quieta.

Vuelve a darme un azote, esta vez más fuerte y me quedo quieta.

-Buena chica.-no puedo ver su sonrisa pero sé que está sonriendo.-Abajo.-susurra dejándome en el suelo.

Ya no es arena lo que hay bajo mis pies. Muevo los pies y noto como la madera cruje. ¿Donde estamos?

-¿Dani?-no sé donde está, ya no noto su presencia cerca,aunque oigo ruidos a lo lejos.-¿Dani? ¿Donde estás?-vuelvo a decir.
-Estoy aquí.-rodea mi cintura con sus brazos y me relajo al instante.
-¿Donde estamos?
-Espero que te guste.-dice ignorando mi pregunta.

Me quita el pañuelo de los ojos y parpadeo un poco hasta adaptarme a la luz. Estamos en una casa frente al mar. Hay un gran sofá en tonos gris y blanco con pequeños cojines grises y azules perfectamente colocados sobre él con una pequeña mesa de centro ovalada de color negro delante de él. Una gran lampara de pie de color negro iluminando parcialmente la estancia y al lado opuesto la misma lampara blanca. Frente al sofá hay una gran pantalla de plasma colgando de la pared, además de una grandisima ventana que ocupa la mayor parte de la pared y que llega desde el techo hasta el suelo dejando ver unas maravillosas vistas del mar en calma.

-Yo...no sé que decir.-digo en voz baja.
-No hace falta que digas nada, solo dime que te gusta.
-Me encanta.-me giro.-Es precioso de verdad.-me acerco a él y lo beso.

Me rodea la cintura y me pega a él.

-Es la primera vez que traigo aquí a una chica.-
-¿Es tuya?-digo sorprendida.
-Claro, me la compré hace dos años.-dice con un tono lleno de orgullo.
-¿Con que dinero?-digo levantando una ceja.-¿Mama y papa?-río.
-Señora _____, debería saber que no vivo con mis padres y que tengo dinero para comprar todas las casas de la costa de esta zona.-susurra.
-¿Y a que se debe su fortuna?-sonrío burlona.
-He trabajado mucho y gracias a buenas estrategias, vendí varias acciones de dos empresas en las que participaba con mi padre a muy buen precio y gracias a eso pude crear mi propia empresa y ganar cantidades obscenas de dinero.
-¿En serio?-no sé que decir, siempre he sabido que era un chico de dinero pero no de esas cantidades de dinero.
-Si, en serio.-sonríe acariciándome la mejilla.
-Bueno, a mi me interesas tu, no tu dinero.
-Y eso es lo que más me gusta de ti.-me besa y le rodeo el cuello con mis brazos.
-¿Quieres ver el resto de la casa?-dice separándose y dejándome con ganas de más.
-Claro.-sonrío sonrojandome por mi respiración agitada.

Primero pasamos por la cocina, rustica pero en tonos blancos y grises con una isla para comer en el centro con cuatro taburetes y 3 grandes lamparas de techo que cuelgan sobre ella. Otro salón con cuatro sillones en color crema con las patas de madera, un sofá del mismo tono, una chimenea de piedra gris y negra  y una mesa de madera de un tono oscuro. La habitación principal da a través de un ventanal directamente a la arena. Una cama de matrimonio con cuatro postes de hierro forjado negro en cada esquina y dos sillones pequeños a un lado, un gran vestidor todo repleto de trajes y ropa muy estilo Dani y un baño con una bañera exageradamente grande.

¿Dani con traje? Nunca lo he visto con ese aspecto,siempre he pensado en Dani como un universitario rebelde.

Hay una habitación más, de invitados con un baño bastante grande con ducha.

-Es preciosa.-susurro.
-Me alegro de que te guste.-susurra en mi oído abrazándome por la espalda.

Me besa el cuello y siento que me fallan las piernas. Hace que me de la vuelta y me besa con fuerza haciendo que incline la cabeza hacia atrás. Me agarra de los muslos y me levanta para que le rodee las caderas con las piernas. Mis manos van directas a su pelo y tiro de él. Gruñe y camina hasta chocar mi espalda con una pared y me presiona su erección.

-_____...-susurra contra mis labios.
-mmm.-no encuentro palabras.

Me separa de la pared y camina por el pequeño pasillo hasta llegar al dormitorio. Siento un nudo en el estomago, no sé si estoy preparada para esto...
Me tumba sobre la cama y queda sobre mi.

-¿estas bien?-susurra acariciando mi mejilla con el dorso de su mano.
-Si.-sonrío.

Vuelve a besarme y me dejo llevar, agarro la parte baja de su camiseta y le ayudo a quitársela. Sus manos me acarician todo el cuerpo, me quita mi camiseta y desabrocha mi sujetador.

-Eres tan bonita.-murmura sobre mis pechos.

Se introduce uno en la boca y me hace gemir mientras masajea el otro con una mano.

-Dani...-gimo.

Se separa y levanta mi falda.

-Espero que no le tengas mucho cariño a tu ropa interior.-agarra mi pequeñas bragas y de un tirón las rompe.
-¡Dani!-grito riendo.
-Estás más guapa así.-sonrie.

Acaricia el interior de mi muslo y va subiendo hasta introducir un dedo en mi interior.

-¡Ah!-jadeo.

Su dedo entra y sale con fuerza varias veces hasta que mete un segundo dedo.

-Estás tan prieta.-gruñe contra mi boca y vuelve a penetrarme con los dedos.
-¡Oh, dios!-grito.

Lo repite tantas veces que pierdo la noción del tiempo.

-Vamos córrete para mi.-gruñe.

Sus palabras son mi perdición y grito con fuerza mientras el sigue sacando y metiendo los dedos con fuerza en mi interior.

Cuando recupero el aliento se desabrocha el pantalón y su erección queda ante mi dejándome sin respiración.

-¿Estas lista?-susurra.
-Si.

La verdad es que no sé si estoy preparada para esto, pero quiero estarlo.
Rasga el envoltorio de un preservativo y se lo pone.

-Relájate.-se coloca sobre mi.
-Espera.-digo asustada.-Yo...no puedo.
-¿Estás bien? No pasa nada, tranquila.-susurra tumbándose a mi lado y rodeándome con sus brazos.
-Lo siento.-susurro cuando pasan unos minutos.
-No te preocupes, ya te dije que esperaría hasta que estuvieras preparada pequeña.-me acaricia la cabeza y me besa.
-Gracias.-susurro con los ojos llenos de ojos.
-Vamos, duerme.-murmura.

Me acurruco en su pecho y me duermo.

-Buenos días bonita.-dice apartando un mechón de pelo de mi cara.
-Buenos días Daniel.-susurro abriendo poco a poco los ojos.

A pesar de lo que pasó anoche, me siento bien, soy feliz gracias a Daniel.

lunes, 12 de mayo de 2014

Capítulo Seis.

Tras un bonito viaje en moto que se me hace demasiado corto llegamos a casa de Dani.

-Baja con cuidado. -dice levantándose la visera de su casco


Paso la pierna por la parte de atrás de la moto y bajo con cuidado como él me ha dicho. Después de colocar la moto con cuidado contra la pared y cogerme el casco de la mano lo sigo hasta el interior de la casa.
Me mantengo en silencio aunque me gustaría decir mil cosas.

Me guía hasta la parte trasera de la casa, donde junto a la piscina, sobre el césped hay una manta.


-Siéntate. -dice señalando la manta mientras lo miro atónita

Me siento y veo como empieza a sacar comida de una especie de cesta.

-¿Lo has hecho tu? 
-¿Quien más iba a hacerlo sino?.-dice curvando ligeramente los labios en una casi imperceptible sonrisa
-Gracias.-sonrío sin poder evitarlo.

Pasamos una hora comiendo entre risas y me vuelvo a sentir con Dani, mi Dani de siempre.

-Pero es que de verdad, no sé como puedes jugar con esos tontos a fútbol.-ríe.

-No te metas con ellos, perdone usted que otros no tengan su don para jugar, señor Fernández.
-Tu para ser mujer no juegas mal.-suelta una carcajada
-¿Perdona? -digo haciéndome la ofendida.-Yo juego genial.-me pongo de pie y me cruzo de brazos
-Eh, no te enfades.-dice levantándose y haciendo una mueca parecida a la de dolor.

Esta es la mía, llevo un rato pensando que hacer para que se levante y así poder tirarlo al agua, y me lo acaba de dejar en bandeja.


-Dani yo...- susurro acercándome lentamente a él.


Noto como su respiración se acelera.

-Yo quería decirte que...-en ese momento lo empujo y veo como cae al agua.-...me gustas así mojadito.-digo entre carcajadas.

-Como te pille te vas a enterar.-dice con tono entre juguetón y enfadado

Quiero salir corriendo pero la risa hace que pierda la fuerza y caiga al suelo. 

Cuando me quiero dar cuenta tengo a Dani detrás de mi completamente empapado agarrándome de la cintura y levantándome en el aire.

-No, Dani, no, solo ha sido una broma.-grito

-Uy, ¿ya no soy Daniel? Además a mi también me gustas mojadita.-dice en voz baja.

Al momento caemos los dos al agua,y en cuanto nos hundimos me deshago de sus brazos y nado hacia la otra punta de la piscina.


-Por mucho que intentes huir, de nada te va a servir.-dice dejando ver su sonrisa más maliciosa


Se zambulle y veo como se dirige hacia mi, decido salir por el bordillo, pero en cuando me impulso hacia arriba, la mano de Dani me sujeta un pie y hace que me sumerja de nuevo en el agua.


Abro los ojos bajo el agua y me encuentro con esos dos ojos azules mirándome. Se acerca lentamente y me besa, de la forma más tierna que me han besado en mi vida. 

Cuando salgo a la superficie, respiro con dificultad y no sé si es por Dani o por la falta de aire.


-Hola guapa.-sonríe rodeándome la cintura y apoyándome contra una pared de la piscina.

-Hola Daniel.-digo poniendo cara de niña buena y rodeando sus caderas con mi piernas.

Noto su erección y me sonrojo.


-¿Porque te sonrojas de repente? -dice curioso.
-Yo, mmm, bueno nada, no sé.-digo tropezando con mis propias palabras.
-Espera.-dice dándose cuenta.-¿Tu...eres virgen? 
-Si...creerás que soy una tonta.-digo girando la cara.
-Creía que no podías ser más perfecta pero me equivocaba.-agarra mi barbilla y hace que lo mire a los ojos.
-¿Que? -no entiendo porque ve esto perfecto, otros me creen una monja.
-Valoro saber que no habrá otro antes que yo.-sonríe.
-¿Que? ¿Que te hace pensar que lo haré contigo? -digo apartándolo de mi.
-Porque yo esperaré el tiempo que sea necesario.-susurra acercándose de nuevo.

(...)

Paso toda la semana de fiesta en fiesta y viendo a Dani en algunas.

-Toma.-dice Lucia pasándome un cigarro.
-Yo no sé fumar.-digo cogiéndolo como si fuera algo extraño.
-Dale un tiro y después respira como si te dieras un susto.

Tras intentarlo varias veces y toser todas ellas, la ultima me sale bien y consigo no toser.

-Muy bien, ya sabes fumar.-dice mi amiga sonriente.
-Si bueno...
-¡Hola chicas! -dice Javier llegando a nuestro lado.-Esta noche es la ultima fiesta, el lunes de vuelta a clase...
-Ya, pero bueno, esta noche vamos a darlo todo.-dice Lucia levantándose de la arena.
-Si ¡hay que disfrutar!-digo animada.

(...)

-Vamos _____ sal ya del baño, llegaremos tarde.-dice Lucia al otro lado de la puerta.
-Ya salgo.-digo aplicándome rimel en las pestañas.
-Ya era hora, vamos.-dice Lucia levantándose del sofá cuando salgo por el pasillo.
-¿Quieres un cigarro?
-Vale.-sonrío agarrando el cigarro que me ofrece mientras vamos camino de la fiesta.

Enciendo el cigarro y siento ganas de toser cuando noto el humo en mi garganta. Pero reprimo el impulso expulsándolo lentamente.

-Hola Javier.-digo abrazándolo.
-_____ ¿como estás?-sonríe mirando mi corto vestido.
-Hola.-interrumpe Lucia.-¿Han venido Natasha y Coral?
-Si.-dice Javier girándose.-Están allí.
-Vale, ahora nos vemos.

Lucia se ha ido con Natasha y Coral, pero no consigo encontrarla ahora. Llevo cerca de 10 minutos dando vueltas.
Mi móvil suena. Lo busco en el pequeño bolso.

'Está preciosa con ese vestido señorita _____.' -Daniel

Está aquí. Me giro pero no lo veo por ninguna parte.

'No te veo ¿donde está señor Fernández?'

Pulso enviar y me asusto cuando nota unas manos en mi cintura.

-Hola enana.-susurra en mi oído.

Me giro y le rodeo el cuello con los brazos.

-Hola.-sonrio.
-No me acaba de gustar ese vestido, es demasiado corto.-dice poniendo las manos en mi cintura.
-No es tan corto.-pongo cara de cachorrito.

Me sujeta fuerte y me pega a él.

-Más te vale que nadie te mire más de la cuenta.-susurra contra mis labios.

Me besa tiernamente pero ese pequeño beso se vuelve más salvaje. Baja las manos hasta mi trasero y me acerca más a él, haciendo que note su erección. Eso me excita y subo las mano hasta su pelo y lo acerco más a mi para profundizar más el beso.
De repente se separa de mi y me mira confundido.

-¿Que pasa Dani?-susurro.
-Has fumado.-gruñe.
-Si bueno, solo ha sido una vez.-digo avergonzada.
-No vuelvas a hacerlo.-dice serio.
-Solo ha sido una tonteria.-digo ofendida por como me está hablando.
-Que no se volverá a repetir.
-Deja de hablarme como si fueras mi padre maldita sea.-digo enfadada.

Sin aviso me agarra de la mano me pega a él y me abraza fuerte, haciendo que pegue la cabeza a su pecho. Oh, huele a menta y a Daniel.

-Solo quiero que estés bien, esa mierda es mala y no quiero que te pase nada.-susurra para después darme un beso en el pelo.
-Por una vez no me moriré.-digo rodeándolo con los brazos.
-Prométeme que no volverás a hacerlo.

Suspiro.

-______...-dice en tono de advertencia.
-De acuerdo, te lo prometo.-susurro.

Se separa de mi, me coge de la cintura y me levanta para darme un pequeño beso y dejarme de nuevo en el suelo.
Me agarra de la mano y me lleva por la arena a quien sabe donde. Lo miro y ya vuelve a estar sonriente como siempre. Normal, ha conseguido lo que quería.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Capítulo Cinco.

-¿Donde crees que vas? -dice sujetándome del brazo
-A la fiesta, con mis amigas.-digo en tono serio
-Estamos hablando _____.-aprieta la mandíbula

Se está aguantando las ganas de ser un capullo conmigo. Se lo noto.


-Pero yo no quiero hablar más contigo y menos si me gritas.

-Por favor.-suspira

Lo miro y veo como me suplica con la mira que me quede con él.

-¿Que quieres Daniel? -suspiro y me apoyo en una pared

-Quiero saber porque te has ido esta mañana.-susurra acercándose
-Porque te has comportado como un capullo.
-Soy así.-se encoje de hombros
-Es la primera vez que eres así conmigo.-digo casi sin voz al tenerlo demasiado cerca.
-Siempre he sido así contigo, solo que nunca te ha importado, hasta hoy. 

No, nunca ha sido así conmigo. ¿Que nunca me ha importado hasta hoy? Nunca a sido un machista conmigo. Joder, juego con él a fútbol y nunca ha dicho nada al respecto de jugar con una chica a fútbol.

-Yo no recuerdo que hayas sido así conmigo.

-¿No? -enarca una ceja y me agarra de la cintura acorralándome contra la pared
-No, aunque supongo que estaba demasiado ocupada mirando tus ojos y tu...

Veo que una sonrisa se dibuja en su rostro. ¿Que demonios estoy diciendo? ¿Porque ahora empiezo a pensar en voz alta?


-Sigue.-sonríe
-No me hagas caso, no sé lo que digo.-digo apartando la vista.

Agacha la cabeza y acerca sus labios a mi cuello lo suficiente como para notar su respiración acelerada. Me da un pequeño beso en el cuello y va subiendo hasta mi barbilla.

-Dani mejor me voy con mis amiga.-lo aparto de un empujón y salgo corriendo de vuelta a la arena.

Camino unos segundos hasta que localizo a Lucia a lo lejos.


-Hombre hola doña 'es un capullo'- ríe -Eso no es un capullo, es un dios.

-¿Un dios? -suelto una carcajada sin poder evitarlo- Si bueno, es guapo pero vamos...
-¿Y que ha pasado con ese dios griego? -enarca una ceja
-No sé, no sé que ha pasado pero me he ido cuando me tenia acorralada contra la pared he intentaba besarme.-me encojo de hombros.
-Ojala yo encontrara uno de esos para que me acorrale contra la pared.-ríe.-anda vamos a tomar algo y a disfrutar de la noche.

Pasamos gran parte de la noche bebiendo y riendo con sus amigos los cuales siento que ya son también los míos. Solo han pasado unas horas pero me siento integrada. Son increíbles todos.

-¿Bailas? -dice una voz a mi espalda.

Cuando me giro veo a dos ojos verdes y una sonrisa encantadora mirándome.

-Ho..hola Álvaro.-sonrío.-No soy muy buena bailando, la verdad y no creo que a tu novia le guste verte bailar con otra, además tenemos que irnos ya...-digo sonrojándome.
-Una pena.-sonríe

Se inclina hacia delante, me aparta un mechón de la cara y me susurra al oído.

-Otro día será, por cierto, estás preciosa esta noche.-después me da un beso en la mejilla y se va dejándome sin palabras.

Cuando me despierto me duele todo, y tengo el estomago revuelto.

Abro los ojos con dificultad, no sé que hora es, solo sé que quiero dormir todo el día. Busco el móvil por la mesita y miro la hora. Las 4 de la tarde. Dios ¿como hemos dormido tanto?
Me giro y veo que no hay nadie a mi lado. ¿Donde demonios está Lucia? No pienso levantarme para ir a buscarla y arriesgarme a encontrarme a algún familiar mientras yo vaya con estas pintas. Le mando un mensaje.

'¿Donde estás?'


A los segundos entra en la habitación probablemente con unas pintas parecidas a las mías pero más despierta.


-Tía ya era hora, bella durmiente.-ríe apoyándose en el marco de la puerta.

-¿Desde que hora llevas despierta? -digo sorprendida.
-Desde las 3.
-Tampoco llevas tanto, solo una hora.-río

Me levanto y me visto, le dije a mi padre que estaría en casa a las 5, me despido de Lucia y de María, que no parece sorprendida al vernos salir con cara de muertas.

-Te llamo y quedamos eh.-digo saliendo por la puerta

-Vale fea. 

De camino a mi casa, mi movil suena.


*Mensaje de Daniel*


'Necesito verte'


Mi respiración se corta. Me vuelve su imagen de ayer, mientras me agarra de la cintura y me entra calor. 


'No tengo tiempo, tengo que hacer trabajos' -contesto


La verdad es que tendría que hacer más de un trabajo, en las ultimas semanas no he hecho nada, solo intentar dormir y poco más.


*Mensaje de Daniel*


'Mañana'


'Mañana me pasaré el dia en la biblioteca, ya te he dicho que tengo trabajos que hacer' -contesto

*Mensaje de Daniel*

'Mañana te pasaré a buscar estés donde estés, a las 14.00, comemos juntos'

¿Comer juntos? Bueno cuanto antes hable con él mejor.


'De acuerdo, a las 14:00 en la puerta de la biblioteca'


No obtengo respuesta. Mejor. Llego a casa y decido ponerme a hacer algún trabajo que tenia atrasado mientras me tomo una taza de café. Es lo único que necesito.

Ya son las 23:30 y he acabado la mitad de los trabajos atrasados, supongo que mañana tendré tiempo de acabar los que me quedan antes de que llegue Dani. Me levanto del escritorio, guardo los libros y apago el ordenador. Hoy estoy agotada y necesito dormir.


(...)


Suena el despertador y maldigo, aunque me siento muy bien y descansada. Hacia tiempo que no dormía a pierna suelta.


Son las 14:00 y tengo que esperar a Daniel en la puerta. Aun no sé porque lo llamo Daniel, no suelo llamarle así pero es como si sintiera la necesidad de desafiarlo.


-Hola -oigo su voz en mi espalda y percibo su olor a menta


Me giro y lo veo con una camiseta blanca debajo de una chaqueta de cuero negra, unos vaqueros algo desgastados y un casco en cada mano. ¿Moto? ¿Desde cuanto tiene moto?


-Hola Daniel -sonrío inocentemente

-Vamos. Y no me llames Daniel -Y se que es una orden, no una sugerencia.

Le sigo hasta que llegamos a una moto. Una moto impresionante. La reconozco perfectamente. Es una ducati. Vivo enamorada de esta moto.


-¿Desde cuando tienes moto? La mía te parecía un peligro y recuerdo que no te gustaba que la condujera.-digo entrecerrando los ojos. .

-Tu moto no es segura, además tu eres un peligro.
-¿Perdona? -enarco una ceja
-¿Que? Solo he dicho la verdad, toma el casco.
-Retira lo que has dicho.-digo cruzando los brazos.
-No y ahora toma el casco.-dice serio.

Debo admitir que me encanta cuando se pone autoritario. A regaña dientes subo a la moto y me agarro a su cintura.