-Ahora lo verás.-sonríe.
Me gusta estar con Dani, me siento feliz y relajada, aunque a veces sea un poco cabezota y controlador.
-Espera.-dice parándose en seco.
-¿Que pasa?
-Cierra los ojos.-dice sacando un pañuelo azul celeste de su bolsillo.
-¿Pero...
-Sht, hazme caso, es una sorpresa.
Me sonríe de una forma muy dulce y tras mirarle a sus bonitos ojos azules, cierro los ojos y dejo que el pañuelo de seda me cubra los parpados.
-Camina con cuidado, no quiero que te caigas.-dice sujetándome las dos manos.
Caminamos con cuidado por la arena durante lo que me parecen más de 15 minutos.
-¿Falta mucho?
-No seas impaciente.-susurra en mi oído.
Unos minutos después se para.
-Ya hemos llegado, pero no te quites el pañuelo.-dice en voz muy baja.
El tono de su voz hace que un escalofrío recorra todo mi cuerpo y me estremezca.
-No quiero que te caigas por culpa de los escalones por lo tanto...
-¿Que esca...-me agarra de la cintura y me coloca sobre su hombro.
-¡Dani! ¡Bájame!-grito.
-Sht.-dice dándome un pequeño azote en el culo.
-¡Vamos, bájame ya!-muevo las piernas.
-Quieta.
Vuelve a darme un azote, esta vez más fuerte y me quedo quieta.
-Buena chica.-no puedo ver su sonrisa pero sé que está sonriendo.-Abajo.-susurra dejándome en el suelo.
Ya no es arena lo que hay bajo mis pies. Muevo los pies y noto como la madera cruje. ¿Donde estamos?
-¿Dani?-no sé donde está, ya no noto su presencia cerca,aunque oigo ruidos a lo lejos.-¿Dani? ¿Donde estás?-vuelvo a decir.
-Estoy aquí.-rodea mi cintura con sus brazos y me relajo al instante.
-¿Donde estamos?
-Espero que te guste.-dice ignorando mi pregunta.
Me quita el pañuelo de los ojos y parpadeo un poco hasta adaptarme a la luz. Estamos en una casa frente al mar. Hay un gran sofá en tonos gris y blanco con pequeños cojines grises y azules perfectamente colocados sobre él con una pequeña mesa de centro ovalada de color negro delante de él. Una gran lampara de pie de color negro iluminando parcialmente la estancia y al lado opuesto la misma lampara blanca. Frente al sofá hay una gran pantalla de plasma colgando de la pared, además de una grandisima ventana que ocupa la mayor parte de la pared y que llega desde el techo hasta el suelo dejando ver unas maravillosas vistas del mar en calma.
-Yo...no sé que decir.-digo en voz baja.
-No hace falta que digas nada, solo dime que te gusta.
-Me encanta.-me giro.-Es precioso de verdad.-me acerco a él y lo beso.
Me rodea la cintura y me pega a él.
-Es la primera vez que traigo aquí a una chica.-
-¿Es tuya?-digo sorprendida.
-Claro, me la compré hace dos años.-dice con un tono lleno de orgullo.
-¿Con que dinero?-digo levantando una ceja.-¿Mama y papa?-río.
-Señora _____, debería saber que no vivo con mis padres y que tengo dinero para comprar todas las casas de la costa de esta zona.-susurra.
-¿Y a que se debe su fortuna?-sonrío burlona.
-He trabajado mucho y gracias a buenas estrategias, vendí varias acciones de dos empresas en las que participaba con mi padre a muy buen precio y gracias a eso pude crear mi propia empresa y ganar cantidades obscenas de dinero.
-¿En serio?-no sé que decir, siempre he sabido que era un chico de dinero pero no de esas cantidades de dinero.
-Si, en serio.-sonríe acariciándome la mejilla.
-Bueno, a mi me interesas tu, no tu dinero.
-Y eso es lo que más me gusta de ti.-me besa y le rodeo el cuello con mis brazos.
-¿Quieres ver el resto de la casa?-dice separándose y dejándome con ganas de más.
-Claro.-sonrío sonrojandome por mi respiración agitada.
Primero pasamos por la cocina, rustica pero en tonos blancos y grises con una isla para comer en el centro con cuatro taburetes y 3 grandes lamparas de techo que cuelgan sobre ella. Otro salón con cuatro sillones en color crema con las patas de madera, un sofá del mismo tono, una chimenea de piedra gris y negra y una mesa de madera de un tono oscuro. La habitación principal da a través de un ventanal directamente a la arena. Una cama de matrimonio con cuatro postes de hierro forjado negro en cada esquina y dos sillones pequeños a un lado, un gran vestidor todo repleto de trajes y ropa muy estilo Dani y un baño con una bañera exageradamente grande.
Hay una habitación más, de invitados con un baño bastante grande con ducha.
-Es preciosa.-susurro.
-Me alegro de que te guste.-susurra en mi oído abrazándome por la espalda.
Me besa el cuello y siento que me fallan las piernas. Hace que me de la vuelta y me besa con fuerza haciendo que incline la cabeza hacia atrás. Me agarra de los muslos y me levanta para que le rodee las caderas con las piernas. Mis manos van directas a su pelo y tiro de él. Gruñe y camina hasta chocar mi espalda con una pared y me presiona su erección.
-_____...-susurra contra mis labios.
-mmm.-no encuentro palabras.
Me separa de la pared y camina por el pequeño pasillo hasta llegar al dormitorio. Siento un nudo en el estomago, no sé si estoy preparada para esto...
Me tumba sobre la cama y queda sobre mi.
-¿estas bien?-susurra acariciando mi mejilla con el dorso de su mano.
-Si.-sonrío.
Vuelve a besarme y me dejo llevar, agarro la parte baja de su camiseta y le ayudo a quitársela. Sus manos me acarician todo el cuerpo, me quita mi camiseta y desabrocha mi sujetador.
-Eres tan bonita.-murmura sobre mis pechos.
Se introduce uno en la boca y me hace gemir mientras masajea el otro con una mano.
-Dani...-gimo.
Se separa y levanta mi falda.
-Espero que no le tengas mucho cariño a tu ropa interior.-agarra mi pequeñas bragas y de un tirón las rompe.
-¡Dani!-grito riendo.
-Estás más guapa así.-sonrie.
Acaricia el interior de mi muslo y va subiendo hasta introducir un dedo en mi interior.
-¡Ah!-jadeo.
Su dedo entra y sale con fuerza varias veces hasta que mete un segundo dedo.
-Estás tan prieta.-gruñe contra mi boca y vuelve a penetrarme con los dedos.
-¡Oh, dios!-grito.
Lo repite tantas veces que pierdo la noción del tiempo.
-Vamos córrete para mi.-gruñe.
Sus palabras son mi perdición y grito con fuerza mientras el sigue sacando y metiendo los dedos con fuerza en mi interior.
Cuando recupero el aliento se desabrocha el pantalón y su erección queda ante mi dejándome sin respiración.
-¿Estas lista?-susurra.
-Si.
La verdad es que no sé si estoy preparada para esto, pero quiero estarlo.
Rasga el envoltorio de un preservativo y se lo pone.
-Relájate.-se coloca sobre mi.
-Espera.-digo asustada.-Yo...no puedo.
-¿Estás bien? No pasa nada, tranquila.-susurra tumbándose a mi lado y rodeándome con sus brazos.
-Lo siento.-susurro cuando pasan unos minutos.
-No te preocupes, ya te dije que esperaría hasta que estuvieras preparada pequeña.-me acaricia la cabeza y me besa.
-Gracias.-susurro con los ojos llenos de ojos.
-Vamos, duerme.-murmura.
Me acurruco en su pecho y me duermo.
-Buenos días bonita.-dice apartando un mechón de pelo de mi cara.
-Buenos días Daniel.-susurro abriendo poco a poco los ojos.
A pesar de lo que pasó anoche, me siento bien, soy feliz gracias a Daniel.